¿Cuándo decides que ya terminaste de comer?


¿Cuándo decides tú que ya terminaste de comer? ¿Cuando te sientes llena? ¿O más bien cuando se acaba la comida del plato, cuando se termina el programa de TV o cuando la mano sale vacía de la bolsita?

Los bebés son expertos en detenerse cuando se sienten llenos. Le podemos servir a un bebé un plato lleno de cosas pero sólo comerá lo suficiente para llenarse y se detiene. No hay manera de que se termine todo lo que le servimos, y si no me crees, pregúntale a cualquier mamá que tenga hijos chiquitos. Sufrimos creyendo que no comieron suficiente y que seguramente pronto se nos van a desnutrir. En realidad ellos saben mejor que nosotras cuánto es suficiente. Desde que nacen, los bebés están en total contacto con su cuerpo y reconocen muy fácilmente las señales de saciedad. Comen, se dan cuenta que están llenos y se detienen. Mi hija es capaz de dejar una sola cucharada de yogurt en su plato y pararse a jugar tan tranquila. ¡Una sola cucharada!

Yo, obviamente, me quedo un poco nerviosa. Mi cabeza empieza a decir: “sólo es una cucharada, ¿qué diferencia va a hacer? ¡termínatela!”. Lo pienso, me doy cuenta de mi reacción, pero no le digo nada. ¿Por qué a mí me pone nerviosa que se quede comida en el plato y a ella no?

Si nosotras también fuimos bebés ¿por qué ahora no podemos dejar de comer hasta vaciar el plato?

La respuesta está en nuestra infancia. Tal vez te acuerdes muy poco, pero las lecciones aprendidas en esa época se quedaron grabadas en nuestro inconsciente y ahora las repetimos de manera automática sin siquiera pensarlo. Como por ejemplo: tal vez de chiquita te dijeron que te acabaras todo lo que había en el plato o que había niños muriéndose de hambre, así que ahora en lugar de dejar la comida te la comes. Tal vez estaba prohibido comer entre comidas, así que ahora te aseguras de comer bastante cada vez que hay comida “para que no me de hambre más tarde”. O incluso puede ser que estés comiendo cositas todo el día, nunca permitiéndole a tu cuerpo que tenga hambre.

Nuestro cuerpo siempre nos avisa que está lleno. También nos avisa cuando tiene hambre. Y si le preguntáramos, podría opinar si quiere un snack a media tarde o no. Sólo que no le preguntamos. Ya estamos condicionadas a decidir cuándo y cuánto comer usando factores externos como la hora, la cantidad de comida en el plato, un anuncio en la TV o incluso nuestras emociones. Se nos olvidó cómo estar atentas y detenernos en cuanto nos sintiéramos llenas.

La buena noticia es que todos nacimos sabiendo hacer esto y con práctica podemos volver a hacerlo. Observa tu cuerpo, pregúntate si de verdad es hambre, y si no lo es, no comas. Verás que al estar atenta y hacerle caso a tu cuerpo te sientes mejor. Y si te acostumbras a comer sólo cuando sientas hambre, ¡notarás que hasta la comida sabe más rica!

Si quieres descubrir qué cosas influyen en tu relación con la comida y empezar a recuperar las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo, inscríbete a nuestro Taller de Introducción a la Alimentación Plena o escríbenos a info@alimentacionplena.com para programar una consulta.

Recupera el placer de comer. Barriga atenta, corazón contento.


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Escrito por Guadalupe Rozada


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