Tira a la basura las recomendaciones de tu nutrióloga

nutriologa-recomendaciones¿Cuántas veces al día hablas con tu nutrióloga? Te apuesto que muchas. Tal vez estás pensando que estoy loca porque hace mucho que no vas a consulta, o tal vez no has ido nunca en tu vida. Pero no estoy hablando de las profesionales de la salud que dan recomendaciones para “mejorar” la alimentación de las personas. Estoy hablando de TU nutrióloga interior, esa voz que opina y critica todo lo que comes y lo que no comes.

Entonces te vuelvo a preguntar: ¿cuántas veces al día piensas en tu nutrióloga? ¿Verdad que muchas?

No te quiero asustar, pero esa nutrióloga está equivocada. Tal vez tenga uno o dos datos correctos, pero en general todas sus recomendaciones están equivocadas. ¿Sabes por qué? Porque son datos que leyó o que oyó en algún lado y cree que son la verdad absoluta. (Por cierto, tu nutrióloga interior está enfermísima de Dietitis, ¡aguas!)

Ejemplos:

  • Te traen una rebanada de pastel y se ve delicioso, pero no lo puedes ni disfrutar. Al instante tu nutrióloga empieza a hacer un cálculo de cuántas calorías tiene la rebanada. ¿Tendrá mantequilla el betún? ¿Si se lo quito engordaré menos?
  • Te vas a comprar un frappé y lo pides instintivamente sin crema batida. Tu nutrióloga cree que esas calorías pueden hacer la diferencia entre que te de diabetes o no. ¡Qué envidia esa gente que se atreve a pedirla!
  • Siempre comes a las 3:00pm y siempre te da hambre desde la 1:30pm. Tu nutrióloga opina que no debes comer nada antes de la comida. No importa que te pones de pésimo humor, que no te puedes concentrar y que llegas a la comida con ganas de comerte un rinoceronte entero. Es muy importante no comer nada antes de la comida.
  • Tu hijo se comió un helado en la tarde y en la noche tiene poca hambre, pero tú lo obligas a que se termine todo, aunque le tengas que gritar. Tu nutrióloga está segura que se va a desnutrir si no se toma sus dos vasos de leche todos los días.

¿Te sonó alguno de estos ejemplos? La mayoría de las personas hacemos esto: confiamos en esa voz de nuestra mente que nos quiere dar recomendaciones, siempre basadas en lo que alguien más dijo.

¿Y qué hay de tu propio cuerpo? Él es el verdadero experto en qué, cuándo y cuánto comer, pero casi nunca lo escuchas. ¿Sabes por qué no? Porque estamos acostumbradas a confiar más en lo que digan los demás que en nosotras mismas.

Lo veo todos los días en consulta, en los talleres y en la Chorcha: mujeres siguiendo recomendaciones de cómo comer o de cómo criar a sus hijos, generalmente con resultados terribles. No es que la recomendación haya sido una mentira, probablemente a esa persona sí le funcionó. Pero cada cuerpo, cada bebé y cada familia es diferente, y no siempre nos funciona lo mismo a todos.

Te lo pongo de otra manera. No hay UNA manera correcta de hacer las cosas. No hay una manera correcta de comer, ni de iniciar sólidos con el bebé, ni de bañarse, ni de vestirse, ni de dormir ni de________(lo que tú quieras). Hay miles. Cada quien tiene que ir encontrando cuál es su manera de hacer las cosas, y esta manera puede variar con el tiempo. Y eso sólo tú lo puedes saber.

Y hablando de no seguir consejos, aquí te dejo el mejor consejo que me dieron cuando nació mi hija: no le hagas caso a nadie. Sigue a tu propio cuerpo, confía en tu instinto, ve probando y encuentra tu propia manera. Las recomendaciones externas van a fallar. Encuentra tu propio camino.

Si te reíste leyendo mi post porque te acordaste de algo que te pasó, cuéntamelo en la sección de comentarios. Me encantará enterarme de algún consejo que no funcionó y cómo encontraste tu propio estilo.


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Escrito por Guadalupe Rozada


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