“¡Me urge dejar de lactar!” Soluciones para una lactancia plena.

Me urge dejar de lactarHace unos días escuché el caso de una mamá que LE URGÍA dejar de lactar a su bebé de 6 meses. Al oír esto pensé que algo no estaba funcionando bien.

¿Por qué? Porque la lactancia está diseñada para disfrutarse.

Piensa en esto un instante: si la lactancia fuera dolorosa y muy difícil, nuestra especie no habría sobrevivido. Ninguna mujer lo habría hecho y nos habríamos extinguido. .. Pero aquí estamos.

¿Entonces dónde está el problema? ¿Por qué, si debería ser fácil y placentero, para muchas mujeres no lo es?

Porque nuestro instinto y nuestro razonamiento se están peleando.  

El instinto de estar con el bebé, cargarlo, darle pecho y disfrutar de esa conexión aparece siempre, pero en algunas mamás se bloquea. Y muchas veces esto hace que la mamá sufra y deje de lactar por las razones equivocadas. Es decir, interrumpir la lactancia aunque la mamá todavía quiera continuar por razones que se pueden organizar (como regresar al trabajo) o corregir (como tener dolor).

Seguro conoces al menos una mujer que opina que para ella no fue fácil y que no le pareció nada “natural” o “instintivo”. Incluso puede ser que te haya pasado a ti y que no estés de acuerdo conmigo. Pero no dejes de leer todavía, voy a explicarme un poco.

Nosotros  tenemos un cerebro que lleva unos 650 millones de años de evolución. Una parte de nuestro cerebro, la más antigua, se encarga de los instintos, como alimentarse, huir, pelear y el instinto sexual. Y otra parte más nueva o “evolucionada” se encarga del razonamiento, del lenguaje, la introspección, recuerda el pasado y hasta se preocupa por el futuro. Ambas partes se coordinan, pero a veces una actúa sobre la otra.

Por ejemplo: te enojas con alguien pero no lo golpeas (aunque tengas ganas); puedes sentir atracción por otra persona pero no tendrás relaciones sexuales ahí mismo; controlas tus esfínteres hasta llegar a un baño. Surge un impulso, lo notas y decides cómo actuar.

Como toda acción de supervivencia para la especie, evolucionamos para que la lactancia fuera placentera para la mamá. Igual que comer o dormir.

Lactancia plenaLa hormona que libera la leche (oxitocina) es la misma hormona del orgasmo, la calma, la conexión, el enamoramiento y  la relajación. Es muy fácil verlo. Cuando una mamá está lactando mira a su bebé con cara de enamorada, lo acaricia, lo huele, lo escucha, y hasta le da besos en su manita. Todos los sentidos están involucrados. Todo es maravilloso, feliz y pleno.

Pero nuestra vida acelerada y nuestras expectativas interrumpen este proceso. Puede ser que el cuerpo de una mamá funcione perfectamente y esté listo para producir leche, pero si la mamá tiene otras miles de cosas en la cabeza que la estresan, la lactancia se va a complicar.

¿Qué puede estar pasando?

El 90% de las consultas que atiendo sobre problemas de lactancia se resuelven encontrando el pensamiento que bloquea. A veces es miedo a no saber con certeza si el bebé se está alimentando lo suficiente, a veces es la angustia de tener que regresar a trabajar, a veces es la dificultad de soltar el control de todo en la casa, y a veces les cuesta dejarse llevar por el horario del nuevo bebé. También puede ser que la mamá tiene poco apoyo de su pareja o familia, y a veces puede ser que la mamá tiene asuntos de su pasado sin resolver y que han salido justo en este momento.

Esto no es culpa de nadie. Todas las mamás hacen las cosas lo mejor que pueden. Pero muchas veces las cosas se complican porque queremos controlar un proceso que funciona mejor dejándolo libre.

Así que volviendo a la mujer de la que platicaba al inicio, sin conocerla ni saber nada de sus circunstancias, puedo afirmar con absoluta seguridad que algo está entorpeciendo su lactancia. Si ya le dio pecho durante 6 meses y “le urge dejar de hacerlo”, significa que no ha gozado ninguno de esos meses. ¡Qué duro! Esta pobre mujer le dio leche materna a su bebé a fuerzas, no porque lo estuviera disfrutando ni porque le gustara. Con toda razón quiere dejar de hacerlo cuanto antes.

No la culpo. Es como si yo tuviera que comer en cada comida una ensalada de espinaca  cruda durante, por lo menos, seis meses. Todos los días. Mañana, tarde y noche. Estaría URGIDA por que este martirio terminara. Pero ¿y si yo lograra mejorar la experiencia? ¿Averiguar qué es lo que no me gusta y tratar de hacer algo? Tal vez podría agregarle un aderezo, un poquito de nuez caramelizada, tocino o queso rallado. Seguro que la pasaría mejor.

Igual pasa con la lactancia. Haciendo algunas preguntas la mamá empieza a encontrar qué le está estorbando. Puede ser el sillón, el brasiere, la suegra, la expectativa de dormir 8 horas seguidas, o el deseo de que la pancita de su bebé sea transparente para poder ver cuánta leche ha tomado. La mamá observa y decide qué hacer con esto. Algunas cosas las puede soltar, otras cosas las puede aplazar, y otras tal vez tendrán que quedarse. Pero este breve análisis da espacio suficiente para que el instinto pueda surgir. Y poco a poco esta mujer y este bebé encontrarán su ritmo, su estilo, su horario, su posición y su lenguaje.

Y te aseguro que esta mujer logrará una lactancia plena y no tendrá ganas de terminar cuando el bebé tenga 6 meses (¡o más!).

Cuéntame cuál fue tu experiencia con la lactancia. ¿Tu instinto se prendió sin problemas? ¿Tuviste alguna dificultad? ¿Cuál crees que sea la mayor barrera para la lactancia en esta época?


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Escrito por Guadalupe Rozada


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