Mindful Eating significa comer con atención plena, o con mindfulness. Pero ¿qué es mindfulness?

Mindfulness, o atención plena, significa tener nuestra atención en el momento presente de manera intencional o voluntaria. Esto implica poner atención a lo que está pasando dentro de nosotros – en nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra mente – y afuera de nosotros, en el ambiente que nos rodea. Es importante resaltar que esta manera de observar se debe hacer sin juzgar ni criticar.

Cuando aplicamos atención plena a la comida logramos volver a disfrutar cada bocado de nuestra comida. En lugar de saborear la primera mordida y pasar al piloto automático, nos entrenamos a permitir que nuestra atención se mantenga presente durante todos los bocados. ¿Alguna vez te ha pasado que te acabaste todo el plato y ni cuenta te diste? Te comiste todo lo que había sin darte cuenta, sin disfrutarlo, sin dejar de hacer otra cosa. Si ponemos atención a cada bocado, podremos disfrutar más porque toda nuestra atención se encontrará en nuestros sentidos, y necesitaremos menos para sentirnos satisfechos.

Ponemos atención a nuestra comida – su color, su olor, su textura, su temperatura -; ponemos atención a nuestro cuerpo – si tenemos hambre, si tenemos sed, cómo nos sentimos en este momento –; ponemos atención a nuestro ambiente – la mesa, los platos, si estamos solos o acompañados, etc. Al empezar a notar todas estas cosas volvemos a disfrutar cada instante, nos damos cuenta de que tenemos muchas oportunidades para elegir qué comer y cuánto comer, caemos en la cuenta de cuántas cosas tuvieron que pasar para que hubiera comida en nuestro plato y nos volvemos más agradecidos. Vamos dejando de sentirnos distraídos y fuera de control y empezamos a sentirnos libres de elegir y de disfrutar.

Hacer todo esto sin juzgar puede ser difícil al principio. Tal vez las primeras veces te des cuenta que estás tratando de calificar todo como “bueno” o “malo”, “bien hecho” o “mal hecho”, o incluso que empieces a criticar la manera de comer de los que están frente a ti. Cuando notes que tu voz criticona está prendida, vuelve a traer tu atención al momento presente y observa lo que ocurre con la curiosidad de un niño. No hay buenos ni malos, no hay correcto ni incorrecto, sólo hay el aquí y el ahora.

Practicar la atención plena es un ejercicio de todos los días, siempre tratando de no distraernos y de estar presente en cada momento. Llevamos muchos años comiendo distraídos y empezar a hacer cambios significativos toma tiempo. Empezar con pequeños cambios nos permitirá crear hábitos para toda la vida.

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