Imagina que tu vida es el tema de una película. Empieza contigo sentada(o) en tu cama a los 90 años platicándole tu historia a alguien que te está acompañando. Cierra los ojos e imagina con todo el detalle que puedas tu cara, tu cuerpo, tu historia, tu relación con la persona que te está escuchando… ¿Qué ves? Cuando hago este ejercicio, siempre pienso en mi abuelita. Murió a los 90 años, en su cama, rodeada de su familia y en paz. Caminó, se bañó e hizo todo por ella misma hasta unos meses antes de morir. Siempre me sorprendió su salud, su lucidez, su sentido del humor, su atención a los detalles. Aunque vivió en una época en la que las mujeres no opinaban, hizo todo por ser feliz: se preocupaba y estaba al tanto de todos sus hijos y nietos, hacía las cosas que le gustaban y disfrutaba cualquier pequeño momento. Se detenía a admirar una flor, cerraba los ojos para saborear un merengue y sonreía por cualquier cosa. Era una practicante de mindfulness sin saberlo. ¿Y sabes qué? Muchísima gente que conozco también lo es. Mindfulness, o atención plena significa dirigir tu atención a este momento. Tu atención es como una lámpara que ilumina lo que tú quieres. Todo lo demás que no está iluminado se queda en la oscuridad. Si pones atención a este momento, estarás viviendo plenamente este instante. Si te la pasas recordando tu pasado o pensando en el futuro, se te irá tu vida sin darte cuenta. Piensa en la manera en la que te duermes. Si te pregunto cómo le haces para quedarte dormida(o), ¿qué me dirías? “Me acuesto y cierro los ojos”. Si, pero piensa con más detalle. ¿Qué sucede en estos segundos o minutos? ¿Qué va pasando con tu cuerpo, con tu mente, con tu oído, con tu atención? Te has ido a dormir miles de veces en tu vida. ¿Conoces este proceso a la perfección?  Te puedo apostar a que no. Al día de hoy, aunque te has dormido miles de veces, has comido miles de cosas y caminado miles de kilómetros, es probable que no tengas idea cómo lo has hecho. Te lo has perdido. Te has perdido (casi) toda tu vida. No sólo lo rutinario, como lavarte las manos o ponerte calcetines, sino también lo increíble: te has perdido todas esas delicias que has comido a la carrera, te has perdido la maravillosa sonrisa de buenos días de tu hija(o), te has perdido el sonido de los pájaros en la ventana, el calor del sol en tu piel en un día frío, el paisaje en la carretera. No viste nada. Estabas absorta(o) pensando en las opiniones de los demás, en las partes de tu cuerpo que no te gustan, en lo que no te debiste haber comido o en cuántos kilos deberías pesar. Piensa de nuevo en ti misma(o) a punto de morir. ¿Qué es importante en este momento? ¿Tu peso, tu celulitis, tu grasa abdominal? ¿Qué recordarás con más cariño? ¿Qué te hará sentirte orgullosa(o) de haber hecho? ¿De qué te arrepentirás? No te quiero asustar pero te vas a morir. Y yo también. Todos. Todas las personas que conoces se van a morir. Es lo único que de lo que estoy 100% segura. El problema es que no sabemos cuándo. Por eso es importante que te preguntes y revises cómo estás viviendo. ¿Tu vida actual refleja el final de tu película? ¿Te estás cuidando hoy para poder vivir todo lo que quieres? ¿Estás poniendo tu atención en las cosas importantes? ¿Estás viviendo tu vida y tu cuerpo? ¿O soñando con otra vida y otro cuerpo? Si te sientes lista(o) para empezar a vivir y disfrutar tu cuerpo, escríbeme a guadalupe@alimentacionplena.com. Me encantará platicar contigo y acompañarte mientras empiezas a dirigir tu atención a lo que más te importa.

One Comment

  • Luzma Reply

    Hola, como siempre palabras que me recuerdan lo bueno de no perderme de ver nacer a mis hijos, ver crecer a la hija, hoy convertida en una mujer muy sabia, de dejar ir al hijo hace ya muchos años y aunque sigue doliendo, ya no hay sufrimiento. Hoy, puedo decir con verdad que él está feliz y yo también de darle la vida por poco tiempo junto a nosotras y agradeciendo el haberlo conocido. Muchas cosas bellas a lo largo de ésta vida, que ahora (al momento de mi muerte) me llenan de alegría; haber podido ser la diferencia en la vida de muchas personitas a lo largo de mi carrera profesional, ser un ejemplo a seguir para quien se ha cruzado conmigo, poder acompañar a mi madre en el final de su vida, saber que aunque no logré todo lo que quería estoy en el camino seguro para lograrlo y continuar hacia esa meta en la vida futura, agradecer los días soleados y los lluviosos compartidos a carcajadas con la hija, los sobrinos, los árboles de pájaros que tanto nos gustan, los fríos que disfruté envuelta en mil ropas que eran mis preferidos. Creo que estoy bien, contenta y satisfecha y en espera de poder seguir el camino que elegí.
    Gracias Lupita por esta bella reflexión y el recordatorio de mantenerme atenta cada instante. Un abrazo cariñoso, para Ti, la Burbuja y Rodrigo.Les quiero mucho !

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