Estuve toda la tarde del domingo preparando una pasta deliciosa. Puse los jitomates a hervir, los pelé, los dejé cocinar lentamente, las aceitunas, las anchoas, el aceite de oliva… olía fantástico. Al final herví la pasta, lo mezclé todo y sonreí. Aquello era un manjar para los dioses. ¡A cenar! Nos sentamos a cenar la Burbuja, el Bendito Esposo y yo. Me sentía muy satisfecha del esfuerzo, la pasta había quedado deliciosa. Nos servimos, la probamos  y la Burbuja dijo: “mamá, yo quiero pasta pero sin esto rojito”. ¡¿Quéeeeee???! Después de explicar las maravillosas propiedades de mi receta, la presencia de aceitunas en la salsa y el tiempo invertido, la Burbuja no se convenció. Tuve que ir a enjuagar su pasta y dársela así, hervida. Se comió 3 platos feliz. Yo me sentí sólo un poquito frustrada. Está bien, bastante frustrada. Sí… frustradísima. Me aventé horas cocinando este lujo y la infanta prefirió su pasta hervida. No le dije nada cuando sonreía con su pasta enjuagada pero me quedé con un dolorcillo en el corazón. Más tarde (y más tranquila) me senté a observar qué pasaba. ¿Por qué me ardí tanto? Porque la Burbuja no apreció todo el trabajo que hice por ella. ¿Segura? ¿Quién quería cenar pasta? Pueeeeessss… yo. ¿Por qué quise hacer esa salsa tan elaborada? Porque se me antojó, así de simple. ¿Entonces para quién era la pasta? Para mí. ¿Me enojé por las razones equivocadas? Si. ¿Qué hubiera pasado si desde el inicio hubiera preparado esa pasta pensando en mí? Seguramente la habría cocinado con otra vibra, contenta de hacer algo para mí. Y también creo que no me habría importado la reacción de la Burbuja. Pero la pregunta más importante de todas es:

¿Por qué me costó trabajo reconocer que YO quería algo

y que tenía todo el derecho a dármelo?

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3 Comments

  • Luzma Reply

    Como siempre, instructivo y divertido !!!
    Dejamos que nuestros pensamientos nos lleven por donde ellos quieren, lo bueno
    es que te das oportunidad de parar y cuestionar; y al compartirlo, ayudas a que
    no dejemos de observarnos a cada momento.
    Nos merecemos hacer cosas ricas, bonitas PARA nosotras, sin ocultarlo !!!

  • Mariana Reply

    Jajajajajaja me pasó algo muuuuy parecido hace unas semanas y sí me sentí frustrada de que todo mi esfuerzo no fuera valorado, notado y menos agradecido yyyyyy de que no sirviera de nada tanto esfuerzo y dedicación 😳 Después de un muy buen rato me di cuenta de que quien se estaba autoexigiendo era yo y que era mi necesidad de ser reconocida por el esfuerzo quien estaba lastimada. Ahora trato de fluir más y relajarme unos días me sale mejor que otros pero vamos bien 😉

    • Guadalupe Rozada Reply

      Me encanta Mariana! Muchas gracias por compartirlo.

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