El Club de las Ahorra-tiempos 2

En el post pasado te platicaba que desde hace unos meses me encuentro desocupada. No creas que no tengo nada que hacer. Eso jamás.

Más bien me siento desocupada en los ratitos en que la Burbuja no quiere que le estorbe. Esto pasa en las tardes que regresa de la escuela y se encierra en su cuarto. Como tiene 4 años, quiero creer que está jugando. Tiene dos teléfonos pero aún son de juguete. (En el futuro tendremos que evaluar si conviene seguir con tantas libertades.)

Pero entonces… te decía que me sobran minutos por aquí, minutos por allá… Y basta con que me de cuenta, para querer llenarlos  con algo que hacer.

El Bendito Esposo me llama “Tareitas”. Ya sabes, quitarle las hojas secas a las plantas, coser el botón caído, pegar la diadema rota, lavar los platos…Tareitas que se resuelven en unos minutos pero que parecen multiplicarse por sí mismas.

Como los platos sucios, un misterio sin resolver en mi hogar. Lavo uno, aparecen dos. Lavo dos, aparecen cuatro. Un misterio.

Estuve observándome un rato… ¿por qué me resulta tan fácil hacer las tareitas de la casa y no mis cosas? Mis cosas, lo que quiero hacer, lo que disfruto pero que no consigo “encontrar un espacio” para hacer.

¿Cómo qué? Pues nada. Esa es mi favorita y la más difícil. No hacer nada. Acostarme y ver el techo. Imposible. ¿Otra? Pintarme las uñas, salir a caminar, ponerme crema y sobarme los pies, prepararme un te y beberlo en silencio, oír música a todo volumen y bailar, leer Harry Potter por enésima vez, hacer los ejercicios que me mandó SuperSofi la fisioterapeuta…

Pero no. Para lo que me gusta NO HAY TIEMPO. ¿Por qué no?

Así que me puse muy atenta y muy calladita para averiguar quién me estaba saboteando. ¿A quién crees que encontré? A la Ahorra-tiempos. ¡Volvió la muy “#$%&$%&!

Ella piensa que la casa, los platos, los botones y las plantas son un mejor uso de mi tiempo que tirarme a ver el techo. Así que siempre me convence.

¿Ves? Hasta cuando lo escribo suena obvio. ¿Quién tiene tiempo para ver el techo?

Y me dice SuperSofi, mientras re-entrena a mis músculos de la espalda a que se relajen: “Lupita, necesitas dedicarle más tiempo a tus ejercicios”. Y la Ahorra-tiempos le contesta: “¿Y no hay manera de estirar y regar las plantas al mismo tiempo?”



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Escrito por Guadalupe Rozada


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