Fuiste a la fiesta, ¡ahora te quedas al pastel!

Hace unas semanas platicaba con una paciente sobre sus decisiones y me dijo: “Si fuiste a la fiesta, ahora te quedas al pastel”.

Nunca había oído esta frase y me reí mucho.

Después me quedé muy seria… había resonado conmigo.

Estuve varios días recordando todas las veces que he tomado una decisión y que después me arrepentí. Tal vez me cansé, tal vez era demasiado, tal vez desde el principio no quería y aún así dije que sí.

¿Y qué hago cuando esto pasa?

Pues me aguanto. ¡Ni más ni menos! Como si estuviera mi mamá junto a mi y me obligara a quedarme en la fiesta hasta el final.

Pero esto no lo hace mi mamá. Nadie me está obligando. Lo hago yo solita.

  • Como quedarme hasta que termina la serie aunque me esté cayendo de sueño…
  • Como comerme las sobras del refri, el pastel duro o la fruta demasiado madura sólo para “que no se desperdicie”…
  • Como aguantarme con los pantalones que me aprietan, el perfume que me marea, el corte de pelo que no me gustó…
  • Como seguir con el novio celoso, la amiga tóxica, el médico criticón…
  • Como aguantar años en un trabajo estresante y que me drenaba la energía…
¿Quién dijo que tiene que ser así? ¿Por qué no me siento con la libertad de arrepentirme? ¿Por qué SIEMPRE es más importante otra cosa que mi propia comodidad?

Mi mamá lo hacía así, cierto. Pero ella ya no está y yo lo sigo haciendo muy obediente.

Creo que ya me cansé. Esto de aguantarme no me está funcionando. ¿Y si intento algo diferente?

Voy a probar decir “ya no quiero” a ver qué pasa. En una de esas, y encuentro algo sorprendente. Ya te contaré…

Y tú, ¿qué sigues aguantando que ya no quieres en tu vida?

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Escrito por Guadalupe Rozada


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