La trampa cuando quiero sentirme mejor

Siempre te escribo sobre estar atenta a ti misma, aceptar lo que estás sintiendo y respetar lo que tu cuerpo necesita. Y aunque se oye muy fácil, sé que ponerlo en práctica no siempre lo es.

Para mí, estas últimas semanas ha sido casi imposible.

Mi hermano menor murió y mi mundo se detuvo. Mi cuerpo y mi corazón se contrajeron.

De pronto me di cuenta que no podía distinguir qué necesitaba mi cuerpo ni reconocer lo que estaba sintiendo. Quería estar atenta y empezar a sentirme mejor pero cada vez me sentía peor.

Hasta que noté que querer sentirme mejor significaba que no me quería sentir así, triste, confundida, enojada, cansada, dispersa, abrumada, asustada…

Qué fácil es caer en la trampa de “querer sentirme mejor” cuando en realidad sólo estoy huyendo de cómo me siento en este momento.

Seguro estás pensando –nadie tiene ganas de sentirse mal- y tienes toda la razón. Todos queremos sentirnos maravillosamente bien todo el tiempo. Pero ya te habrás dado cuenta de que la vida no funciona así. Y yo, cada vez que me peleo con lo que estoy sintiendo, termino por sentirme peor.

La clave es abrirme a la experiencia. No importa si es maravillosa o terrorífica, tengo que empezar por aceptarla. Porque, lo quiera o no, ¡ya está sucediendo! Aunque me resista, aunque me distraiga, aunque lo niegue, YA me siento así. Y entre más le huya, más tiempo se va a quedar.

Hay días en que me permito sentir. Hay otros días en que no puedo y decido hacer otra cosa. Y hay días en que llega la noche y ni cuenta me di. Está bien. Se vale.

Porque la vida es como un juego de serpientes y escaleras. A veces estamos subiendo y a veces bajando. Esto es vivir. Y se vale.


Categorías: , , , ,

Escrito por Guadalupe Rozada


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *