Mamá primeriza: cómo empezar a cuidar de ti hoy

Mama descuidadaContesta honestamente: ¿conoces alguna mamá primeriza que no parezca que la atropelló un tren?

Tal vez te vinieron a la mente varios ejemplos de mujeres cercanas a ti que se acaban de convertir en mamás. Incluso puedes ser tú. Todas estas pobres mujeres que siguen repitiendo: “me dijeron que iba a ser difícil pero no me imaginé esto”. Lo entiendo, a mí también me pasó.

  • ¿Qué tal es descubrir que ya son las 6pm y tú sigues sin bañarte? ¡Desde antier!
  • ¿Qué tal es aprender a ir al baño cargando al bebé? ¿Y qué tal el orgullo cuando te das cuenta que ya puedes bajarte los pantalones y hasta limpiarte con una sola mano sin que el bebé se despierte?
  • ¿Y qué tal darte cuenta que ya puedes dormir en posiciones que solo logran maestros de yoga? Y claro, permanecer en esa posición durante varias horas para que Miguelito no se despierte…
  • ¿Y qué tal el oído biónico que puede oír a Martita justo antes de que pegue un grito?
  • ¿Y qué tal cuando sales a la luz después de varios días/semanas/meses de encierro y te das cuenta en el espejo retrovisor que traes un bigote digno de tu tía Rosita?
  • ¿Y qué tal cuando ya no te importa traer la ropa salpicada de comida? ¿O cuando tu dieta consiste exclusivamente en las sobras de tu bebé? ¿O cuando ya no te acuerdas lo que es comer algo caliente? ¿O comer con ambas manos?
  • ¿Qué tal es abrir el closet y ver tus tacones empolvados y recordar aquella época en que te sentías mujer? ¿Qué tal te emociona cuando te llega un mensaje a tu celular? ¿O qué tal es desear que llegue el viernes para que alguien te venga a visitar?

Podría bromear un buen rato acerca de esto. Seguramente tú también. Pero la verdad es que ser mamá primeriza y estar (o sentirse) sola es espantoso. Independientemente del amor profundo que sientes por tu bebé, no es bueno sentirte así. Ni para ti, ni para tu bebé, ni para nadie.

Pero, en general, nos toma varios meses o incluso años, darnos cuenta del grado de desgaste, cansancio y soledad en el que estamos. Y a veces puede ser demasiado tarde. Tal vez te das cuenta porque tus amigas te dejaron de buscar, o porque llevas semanas enojada o triste y empiezas a sospechar que ya no es el síndrome pre-menstrual.

¿Y qué hacer? Lo primero es darse cuenta (como me dice mi hija todos los días en tono de “oooobvio mamá”). Por ahí se empieza, por darse cuenta. No hay que ignorarlo ni esconderlo: “este es el momento en el que estoy y así me siento”.

¿Y después qué? Después hay que reconectarse. Como un teléfono que se quedó sin pila, hay que volver a conectarse. ¿Con qué? ¿Con quién? Pues tú dime. ¿Qué actividad te hace sentir llena de energía, feliz y relajada? ¿Bañarte? ¿Ver a tus amigas? ¿Tomarte un cafecito con tu pareja? ¿Dormir sola en la cama aunque sea unas horas? ¿Comer sin prisa? ¿No tener que pararte cada 5 segundos a bajar a Pepito de la lámpara? ¿Platicar con otra mujer que te entienda?

Mama felizPues hazlo. No tienes que regalar a Pepito, no tienes que donarlo al DIF, no tienes que contratar una nana de 24horas, y no tienes que tomar un curso para ser mejor madre. Haz una lista de las cosas que te recargan las pilas, elige una de ellas y hazla hoy. Y de verdad, con toda tu atención, disfrútala. Que cada gota de la regadera sea una caricia para tu cuerpo; que cada bocado calientito sea medicina para tu corazón; que cada risa, chisme o lágrima te reconecten contigo misma y con la mujer que eres.

Igual que tú, yo me sentí sola y perdida en casa con mi bebé. Y como en esos momentos habría agradecido tener alguien con quien hablar (pero sin tener que arreglarme ni salir de mi casa), se me ocurrió una idea increíble: La Chorcha.

La Chorcha es un grupo de mujeres, mamás o futuras mamás, que se reúne online todos los martes para hablar de todo. Aquí podrás platicar de cómo te sientes sin que nadie te juzgue ni te quiera aconsejar. También podrás oír a otras mamás que están viviendo lo mismo que tú. Una red de mujeres que se entienden y acompañan unas a otras.

No importa dónde vives. No importa si no te has bañado, si a esa hora toca el cambio de pañal o si apenas vas a desayunar. Te invito.

¿Cuándo? A partir de agosto, todos los martes de 9:30-10:00am (hora de la Ciudad de México).

¿Dónde? Online. Lo único que tienes que hacer es darle clic al link que estaré posteando en mi página y en Facebook. Conéctate con tu teléfono, tablet o computadora.

¿Qué hay que hacer? Entra, escucha a las demás, platica de ti si tienes ganas, y empieza a reconectarte contigo misma. Te va a encantar.

Y por favor, si crees que esto le podría servir a alguien que conoces, invítala.


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Escrito por Guadalupe Rozada


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